“Vaya, vaya. Aquí no hay playa”. Efectivamente. Esta canción corresponde a una de las mayores espinitas clavadas que tienen en Madrid: la ausencia de costa. ¿Dónde quiero llegar con esto? Obviamente, para hacerle mención al tema culinario y a la curiosa obsesión (ya un plato tradicional de la capital de España) por los calamares a la romana. Tanto en forma de tapa en cualquier bar o restaurante, por ejemplo, de las cercanías a Puerta del Sol o la Plaza Maya; como en forma de bocadillo.

Ya sea en forma de tapa o en forma de bocadillo (no sabríamos cuál de las dos elegir), aquí os traemos una receta de calamares a la romana digna de cualquier bar tradicional de Madrid para utilizarla en casa y deleitaros de las delicias del cefalópodo más rico del mar.

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Receta de calamares a la romana
Instrucciones
  1. Lo primero que hay que tener preparado es, naturalmente, el calamar. Si no lo hemos comprado ya cortado en anillas, lo haremos nosotros mismos después de limpiarlo bien bajo el agua del grifo. No queremos nada de tinta ni otros elementos marinos innecesarios. También hay que decir que comprarlo cortado ya en anillas y fresco no es ningún problema en cualquier pescadería de barrio o en cualquier cadena de supermercados.
  2. Una vez tengamos el calamar bien limpio, los dejaremos marinando mientras vamos preparando el rebozado. Para ello, las anillas de los calamares serán mezcladas en un bol junto al zumo de un limón exprimido, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y una hoja de laurel. Debemos dejarlo reposar en esta mezcla durante una media hora aproximadamente.
  3. Mientras tanto, como se ha comentado antes, vamos preparando el rebozado. Primero, de dos huevos, separamos las yemas de las claras. En un bol, mezclamos las yemas junto a 100 gramos de harina y 100 ml de leche. Batimos y removemos todo bien.
  4. Por otro lado, batiremos las claras de los dos huevos a punto de nieve. A su vez, y de forma muy cuidadosa, iremos añadiendo poco a poco la mezcla preparada previamente con las yemas, la harina y la leche.
  5. Por entonces ya habrá pasado la media hora del marinado de los calamares. Removemos bien las anillas y las extraemos del bol para dejarlas escurrir durante unos segundos.
  6. Ahora, rebozamos bien, por ambos lados, cada una de las anillas con la pasta del rebozado elaborada antes. No hay que escatimar en ello, el rebozado es la clave de esta receta de calamares a la romana.
  7. En una sartén calentamos abundante aceite de girasol (especial para freír) y vamos friendo los calamares hasta llegar a un tono amarillo dorado. Todos sabéis como son, vaya.
  8. Por último, dejamos reposar en un plato sobre un trozo de papel de cocina para que absorba el aceite extra y ya lo tendríamos listo para emplatar. Lo podéis hacer en forma de tapa o en forma de bocadillo, como gustéis. Eso sí, no olvidéis echarle un poco de limón sobre ellos. Incluso un poquito de mayonesa para acompañar.