Si pensamos en una crema de verdura, la primera que nos vendría a la mente sería la crema de calabaza. Y es que no engañamos a nadie si decimos que la crema de calabaza es la reina de todas las cremas.

En esta receta aprenderemos a hacer una crema de calabaza deliciosa y, lo que es más importante, sana, económica y fácil de hacer. Además, aunque a priori parezca que sea un plato algo rechazado por los más peques de la casa, su sabor es tan rico que les incitará a comer un plato saludable formado únicamente con verduras. En este caso le añadiremos un toque de queso parmesano y de curry para que su gusto sea infinitamente mejor que cualquier otra crema de verdura.

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Receta de crema de calabaza
Instrucciones
  1. Si no tenemos la calabaza ya pelada de antemano, el primer paso sería pelarla y cortarla en pequeños taquitos. Para ello le quitamos la piel exterior y, del interior, debemos quitarle las semillas y extraer la calabaza que cortaremos a taquitos. A su vez, también hacemos lo propio con una patata.
  2. Pelamos una cebolla sin intentar llorar y la cortamos en juliana (en finas tiras). Ésta, irá al interior de una olla junto a un chorrito de aceite de oliva virgen extra y a una pizca de sal. Calentamos y cocinamos a fuego lento hasta que empiece a dorarse.
  3. En la misma olla donde estamos cocinando la cebolla, añadimos los taquitos que teníamos de la calabaza y la patata. Removemos y cocinamos durante un par de minutos. También espolvoreamos aquí el queso parmesano y el curry. Un truco es añadir durante el proceso un vaso de agua para que se vaya impregnando mejor todo el sabor.
  4. Una vez bien mezclados todos los ingredientes en la olla, dejamos cocinando a fuego medio durante aproximadamente un cuarto de hora.
  5. Cuando pase este tiempo, vertemos el resultado en un bol grande al que le incorporaremos también cuatro quesitos desnatados. El último paso es el de triturar todos los ingredientes para dar como resultado el tan ansiado puré de calabaza.
  6. Ahora sólo nos faltaría emplatar. A la hora de servirlo en platos individuales, algo que le da bastante más sabor es echar un chorro de aceite de oliva sobre el puré y un poquito de pimienta negra molida. Además, algo opcional es añadir daditos de pan tostado para darle un toque crujiente y diferente a la monotonía de la textura del puré.