Durante los últimos años hemos adaptado a la cocina española de tapas uno de los platos orientales más tradicionales: las gambas rebozadas. En gran parte, por la enorme influencia de dicha cultura en todos los ámbitos de nuestra sociedad, y, como no podía ser de otra forma, en la cocina es donde más ejemplos podemos ver.

Las gambas rebozadas (así como los langostinos), son un aperitivo oriental que, con el paso del tiempo, se ha ido adaptando a los bares españoles como una de las tapas más ricas y demandadas. Incluso en los supermercados podemos ver bolsas de gambas rebozadas congeladas, pero, gracias a esta receta, nosotros mismos podremos preparar esta tapa tan rica procedente del mar con el fin de deslumbrar los estómagos de nuestros amigos y/o familiares.

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Receta de gambas rebozadas
Instrucciones
  1. Lo primero que tenemos que hacer para preparar nuestra tapa de gambas rebozadas es, obviamente, limpiarlas y pelarlas a la perfección para que el masticado y la ingesta sea óptimo y sin temor a toparnos con elementos indeseados. Primero, quitamos las cabezas y pelamos las cáscaras para quedarnos con la carne de la gamba propiamente dicha. Si lo deseáis, estas cáscaras las podemos guardar para realizar una rica salsa americana en otra ocasión.
  2. Ahora, dentro de un bol grande, añadiremos todas las gambas ya peladas. Para acompañarlas, echaremos también un diente de ajo previamente machacado, una cucharadita de jengibre seco, una cebolla cortada en pequeños taquitos, una cucharada de salsa de soja, otra de jerez dulce y, por último, un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  3. Cuando tengamos todos los ingredientes dentro del bol, removemos para mezclar bien todos los ingredientes y dejamos reposar durante algo más de veinte minutos.
  4. Para hacer la pasta del rebozado, primero, batimos dos claras de huevo hasta llevarlas al punto de nieve. Cuando obtenga esta textura, añadimos una cucharada de harina y un par de cucharadas de maicena. Removemos todo bien hasta formar una pasta líquida, pero consistente en la que rebozaremos todas nuestras gambas ya marinadas.
  5. Pasados los veinte minutos del marinado de las gambas dentro del bol (incluso media hora si lo deseáis), ya nos tocaría sumergir cada una de ellas en el rebozado para, posteriormente, cocinarlas en una sartén con abundante aceite de oliva ya hirviendo.
  6. Para que se cocinen a la perfección, no deben estar más de un minuto friéndose por cada lado, no las queremos ni muy tostadas ni muy crudas. Un minuto por cada lado es el tiempo perfecto. Cuando las vayamos teniendo listas, las dejamos escurrir del aceite sobre un papel de cocina absorbente.
  7. Por último, sólo nos faltaría emplatarlas en pequeñas tapas que acompañaremos con un poquito de salsa de soja para que cada comensal las bañe a su gusto.