La primera ola de calor del año ya ha llegado a España, pero, con esta receta de helado de dulce de leche, ¿qué nos importa? ¿40º de temperatura en la calle?, ¡bah!, eso lo soluciona un heladito bien fresquito y agradable. Además, si es casero, gozarlo será un doble placer para amainar el calor. Ah, y sin usar heladera. Más casero imposible.

Concretamente, con esta receta, os traemos uno de los helados más demandados durante los últimos años en heladerías: el helado de dulce de leche. Así que, poneos manos a la obra, y pensar que en nada ya combatiréis el calor con una creación propia. Bueno, vosotros y toda la gente que os acompañe. Serás su héroe.

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Receta de helado de dulce de leche
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Instrucciones
  1. Antes que nada, recordar que esta receta de helado de dulce de leche será preparada sin heladera, es decir, que más casero que hacer helado de esta forma, imposible. Primero, calentaremos dentro de una cacerola grande 400 gr de dulce de leche de los que vienen en bote, por ejemplo, el de una famosa marca de chocolates. Y removemos bien mientras añadimos también 350 ml de leche.
  2. Dejaremos cocinar a fuego lento hasta que ambos ingredientes, dulce de leche y leche, estén bien compactos y formen un líquido homogéneo. Entonces, quitaremos el fuego y dejaremos que repose durante unos minutos.
  3. Ahora, será turno de preparar la nata. Para ello, montaremos 200 ml de nata líquida con la ayuda de unas varillas eléctricas, si es que las tenemos a mano en nuestra cocina. Un truco para que este paso quede a la perfección tiene que ver con la temperatura de la nata. Cuanto más fría esté, mejor. Es por ello que, si la dejamos en el congelador un cuarto de hora antes de ponernos a hacer la receta, será suficiente para conseguir una nata montada perfecta.
  4. Mientras preparamos la nata montada, tendremos que dejar la mezcla del dulce de leche y la leche en la nevera para que empiece a enfriarse la primera parte de nuestro helado.
  5. Ahora, añadiremos la nata montada en el bol donde teníamos la mezcla de dulce de leche y leche. Removemos bastante, pero de forma suave, hasta que obtengamos una crema de color marrón claro. Seguimos removiendo con cuidado hasta que todo forme un mismo ingrediente.
  6. Por último, únicamente nos faltaría enfriar el helado. Verteremos toda la crema previa en un recipiente que aguante el frío de un congelador y lo introducimos durante un mínimo de seis horas para que adquiera la textura perfecta de helado.
  7. Sólo nos faltaría servirlo. Las posibilidades son infinitas. En tarrinas, en cucuruchos, con barquillos, con chocolate caliente o cookies por encima, etc. Todo depende de tus dotes culinarias y el nivel de la ocasión. Lo único que es seguro es que calmará ese calor veraniego del momento.