La cocina árabe es una de las cocinas más sofisticadas y exquisitas de todo el planeta culinario. Y, además, ahora mismo no puede estar más de moda. Una de sus mayores obras es el hummus, un plato a base de garbanzos (es más, “hummus” en español se traduce como “garbanzo”) en forma de puré o crema que, gracias a su sencillez y fácil preparación, tiene una gran variedades e ingredientes de acompañamiento. En esta receta, nos centraremos en el hummus básico y más tradicional que, analizándolo ingrediente por ingrediente, es un plato formado por legumbres con una gran cantidad de proteínas y vitaminas para el cuerpo. Recomendable en toda dieta.

Si deseas abrirte a la cocina árabe toma nota a la receta, porque el hummus es uno de los platos que no puedes perderte. Además, su sencillez y su excelente sabor te hará repetir. Ya verás.

 

Imprimir receta
Receta de hummus casero
Raciones
Personas
Ingredientes
Raciones
Personas
Ingredientes
Instrucciones
  1. Tenemos dos opciones antes de ponernos manos a la obra con los garbanzos del hummus. O bien, nuestros garbanzos son naturales y debemos dejarlos a remojo desde la noche anterior para que estén bien blandos para que puedan ser tratados adecuadamente; o bien, podemos comprarlos en bote ya cocidos. Ambas opciones son igualmente válidas y el resultado será bueno, pero desde aquí recomendamos usar la primera opción, la natural. Con ella se conseguirá un resultado todavía más exquisito.
  2. El primer paso a la hora de hacer nuestro hummus es enjuagar bien los garbanzos debajo del grifo a agua fría para eliminar cualquier posible suciedad. Sean naturales o cocidos. Los escurrimos y una vez bien secos, los echamos en el recipiente o vaso de la batidora.
  3. En dicho recipiente donde hemos vertido los garbanzos, les hará compañía algunos de los demás ingredientes: dos dientes de ajo (pelados, importante), una cucharada de comino molido, otra de tahiné (lo podremos encontrar en cualquier supermercado), una pizca generosa de sal y un gran chorro de aceite de oliva virgen extra.
  4. Ahora, con la batidora, trituramos todo bien durante unos minutos. Paramos y exprimimos un limón sobre la masa estando atento a que no caiga ninguna pepita de éste. Cuando esté bien exprimido todo el zumo, seguimos triturando hasta que veamos que la masa ya empiece a coger la textura perfecta.
  5. Emplatamos la pasta en cada uno de los cuencos o recipientes que vayamos a servir y, sobre ésta, espolvoreamos una pizca de pimentón picante (si no os gusta el picante, hacedlo con pimentón dulce), algunas semillas de sésamo y, por último, un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  6. Así ya podríamos comernos el hummus, pero como indica la tradición de la cultura árabe, si no hay pan de pita para acompañar le faltaría algo. Calentamos algunas rebanadas en el microondas o en el tostador, y podremos emplearlo como si fuese la cuchara o el tenedor. Eso sí, ¡comestible!