Nos vamos a Galicia para traeros una de sus recetas más clásicas de cara a las inminentes comidas y cenas navideñas. El pulpo a la gallega es un plato “Premium” (que no caro) que no puede faltar en toda comida (mejor que cena) de estas fechas tan señaladas, ya sea Navidad, Año Nuevo, Día de Reyes o cualquier comida de empresa.

El pulpo a feira, que es como se conoce en Galicia, es muy fácil de preparar. Además, si somos los encargados de cuidar del estómago de nuestros familiares o amigos en Navidad siempre podemos presumir con este entrante tan elegante, clásico y, lo más importante, sabroso. Todo un lujo de nuestra gastronomía nacional para estas navidades.

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Receta de Pulpo a la gallega
Instrucciones
  1. La tradición a la hora de cocinar pulpo (y lo más práctico) nos dice que debemos golpearle con un mazo de madera para suavizar su carne. Bien, es algo optativo, y más ahora que ya lo podemos comprar en buen estado, pero no os privamos de este placer tan anti estresante.
  2. Previamente pelamos una cebolla y cuatro patatas que formarán la base del emplatado.
  3. Para empezar, calentamos una olla grande llena de agua junto a las patatas peladas (sin cortar en trozos todavía), la cebolla pelada, una pizca de sal y un par de hojas de laurel. Calentar significa llevar hasta ebullición.
  4. Cuando esté en ebullición, metemos el pulpo en la olla. Pero ojo, no de cualquier forma. Debemos introducirlo por la cabeza y, después, sumergirlo y sacarlo dos o tres veces para que la piel se conserve bien durante su cocción.
  5. Ya introducido en la olla, se deja cocinando alrededor de tres cuartos de hora teniendo en cuenta su tamaño. 45 minutos para un pulpo de un kilo, haz la cuenta con el tuyo.
  6. Tras este tiempo, comprobamos si el pulpo está bien hecho. Pincharlo con un palillo o con un pequeño tenedor es la forma indicada para saber si ya está lo suficientemente tierno como para sacarlo de su baño. Si es así, apagamos el fuego y dejamos reposar ahí adentro no más de diez minutos.
  7. Sacamos el pulpo de la olla y lo dejamos escurriendo hasta que coja una temperatura adecuada. Empezar a cortarlo recién sacado del agua hirviendo, por muy escurrido que esté, nos puede quemar los dedos.
  8. Mientras tanto, sacamos también las patatas y las vamos cortando en finas y alargadas rodajas.
  9. Colocamos las patatas sobre una gran fuente (o en diversos platos más pequeños si sois muchos comensales) de forma que cubran toda la superficie. Espolvoreamos con sal gorda sobre las patatas al gusto.
  10. Volvemos al pulpo, que debemos cortarlo en taquitos finos. Las patas son las claves de este plato. Una vez cortado, lo ponemos sobre las patatas que teníamos ya emplatadas.
  11. Falta el último paso: aliñar con pimentón dulce, un poquito de pimentón picante para darle un toque gustativo necesario y un chorro de aceite de oliva virgen extra. ¡A comer!