El verano es una fecha perfecta para deleitarnos con uno de los platos más típicos de la zona de Andalucía. Concretamente de Córdoba. Hablamos del salmorejo, una crema triturada compuesta por ingredientes como tomates o migas de pan duro. A pesar de ser una crema, lo mejor de esta receta de salmorejo es que se sirve en frío. Es decir, un plato perfecto para refrescar nuestros estómagos durante estos meses tan calurosos. Además de eso, una ración de salmorejo posee un aporte nutricional ideal para cargar pilas y recuperar fuerzas.

Por cierto, el salmorejo es un plato bastante económico y fácil de preparar, por lo que si todavía no lo has probado, puedes aprovechar estas vacaciones de verano para, por fin, refrescarte con tu primer salmorejo casero. ¿A qué esperas?, ¿a que llegue el invierno?, ¡pues no! ¡A la cocina se ha dicho!

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Receta de salmorejo
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Instrucciones
  1. Para empezar a preparar este rico salmorejo, debemos cocer tres huevos en una pequeña cacerola con agua y una pizca de sal. Este proceso no nos llevará más de unos diez minutos una vez introduzcamos los huevos al agua hirviendo de la cacerola. Cuando estén listos, los sacamos y los dejamos enfriar después de pasarlos bajo el agua fría del grifo. Estos huevos servirán como acompañamiento al salmorejo propiamente dicho.
  2. A continuación, nos introduciremos ya de lleno en la preparación del salmorejo. Llenamos una olla grande de agua y calentamos hasta ser llevada a ebullición. Mientras tanto, cogemos un kilo de tomates (la base del salmorejo) y les haremos un corte en la base en forma de cruz con el fin de pelarlos de manera más sencilla tras su cocción. Entonces el agua ya estará hirviendo, por lo que introduciremos los tomates para cocerlos durante un minuto aproximadamente. Los escurrimos y, como a los huevos, los pasamos bajo el grifo del agua fría para, a continuación, pelarlos.
  3. En el vaso de una batidora pondremos ahora los tomates ya pelados. Añadimos también dos dientes previamente pelados junto a una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Batiremos y trituraremos todo bien.
  4. Cuando veamos que empiece a adquirir una textura homogénea rojiza, añadiremos también 150 gr de migas de pan duro (de más de un día a ser posible) y tres cucharaditas de vinagre. Seguimos triturando todo de nuevo. Sin dejar de batir añadiremos un nuevo chorrito de aceite de oliva virgen extra.
  5. Al terminar de batir, tendremos que dejar enfriar el salmorejo en la nevera durante unas horas para que esté bien fresquito a la hora de comerlo.
  6. Por último, sólo nos quedaría emplata. Para ello repartiremos equitativamente en cuatro platos, tazones o boles (uno por comensal) a vuestra preferencia. Por encima, no olvidéis decorar con los huevos cocidos en el primer paso (cortado en taquitos) y con unas lonchas de jamón. Qué rico, ¿verdad?