Uno de los postres más populares de cualquier carta de restaurante es, sin duda, el de la tarta de queso. De los más populares y, también, de los más antiguos que podemos encontrarnos ya que, como dato, la tarta de queso es uno de los primeros dulces que empezó a emplear la leche como ingrediente principal. O lo que es lo mismo, podría ser considerada como la tarta original.

Para alardear de postre tradicional, con esta receta podréis embarcaros en el apasionante mundo de las tartas de queso caseras de una forma fácil, sencilla y asequible para cualquier bolsillo. Y, además, estará de muerte gracias a esa combinación del queso y la mermelada de arándanos.

Corred, ¡tomad nota!

 

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Receta de tarta de queso
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Instrucciones
  1. Para empezar con nuestra tarta de queso casera, lo primero que tenemos que hacer es, en una cacerola o en una olla pequeña, echar 250 gramos de queso de crema (es decir, el típico queso para untar que todos conocemos) y 50 gramos de mantequilla cortada en pequeños daditos. A su vez, vertemos sobre ello 100 ml de leche (medio vaso pequeño aproximadamente) y, una vez mezclemos los ingredientes bien, calentamos a fuego lento (incluso al baño María) hasta que veamos cómo se funde la mantequilla.
  2. Mezclamos todo bien hasta formar un único componente, apagamos el fuego y dejamos enfriar aparte mientras seguimos avanzando en nuevos pasos de la receta.
  3. Ahora, separamos las claras de las yemas de seis huevos. Cuando lo tengamos así, batimos, por un lado, las claras junto a unas gotas de zumo de limón y 150 gramos de azúcar. No dejamos de batir en ningún momento mientras vamos incorporando los nuevos ingredientes. Seguimos batiendo hasta que tengamos una especie de merengue bien consistente.
  4. Por otro lado, las yemas las mezclaremos en otro bol junto a la leche y el queso que habíamos preparado anteriormente. También tendremos que añadir 60 gramos de harina, otros 20 gramos de harina de maíz y una pizca de sal. Batimos todo bien hasta que consigamos una pasta homogénea.
  5. Cuando lo tengamos todo bien batido, juntamos ambos recipientes en uno con muchísima suavidad. Seguimos batiendo y mezclándolo todo bien para que se impregnen todos los ingredientes equitativamente.
  6. Ya sólo nos falta meterlo al horno, y listo. Para ello, primero precalentamos a 180ºC mientras cubrimos con mantequilla una bandeja de horno o cualquier molde de tarta y, posteriormente, lo forramos con papel de horno. Vertemos sobre éste la masa que habíamos preparados y la dividimos por todo el recipiente. Añadimos un poco de agua caliente y horneamos durante hora y media aproximadamente para obtener la textura perfecta.
  7. Por último, una vez finalice el horneado, dejamos enfriar a temperatura ambiente antes de introducirlo en la nevera durante un par de horas más. Antes de servirlo, no olvidéis cubrirlo por encima con un poco de mermelada de arándanos para darle un toque único y muy sabroso.